Y si soy completamente honesta, no es la distancia lo que me asusta, es lo que representa.
Durante años creí que correr era una disciplina física.
Entrenar más.
Aguantar más.
Resistir más.
Entrenamos las piernas, pero no entrenamos la mente.
Nos obsesionamos con el pace, pero ignoramos el diálogo interno.
Celebramos medallas, pero evitamos la conversación profunda
Porque cuando el km 30 llega, no te sostiene el plan de entrenamiento, te sostiene lo que crees de ti.
¡Ahí aparece tu verdad!
¿Para qué estoy corriendo realmente? ¿Que me movió a empezar?

El verdadero entrenamiento no está en las piernas, está en el diálogo interno que aparece cuando quieres parar, en la conversación silenciosa que tienes contigo cuando el cuerpo se cansa, en la pregunta incómoda:
¿Para qué estoy haciendo esto?
Muchos corren por medallas, otros por tiempos, algunos por demostrar algo y eso esta cool, un día estuve allí.
Sin embargo, ahora decido correr con propósito, desde el día que me hice la siguiente pregunta:
Sophie si no corrieras esta maratón, ¿qué seguiría postergando en mi vida?

Porque la meta no es el arco de llegada, la meta es dejar de huir de mí misma.
Y por eso disfruto cada paso porque cada kilómetro es un espejo:
El km 10 te muestra mi disciplina.
El km 25 mi paciencia.
El km 35 mi verdad.
Y entonces la carrera deja de ser deportiva y se vuelve simbólica.
Correr con propósito no es una frase bonita
Es una práctica del día a día.
Es observar qué te dices cuando el cuerpo se cansa.
Es notar si corres desde la comparación o desde el compromiso.
Es preguntarte si estás entrenando para impresionar o para transformarte.
Correr con alma significa dejar de huir.
¡Y eso incomoda!
Porque entonces ya no puedes culpar al clima, al plan, al entrenador o al tráfico.
La conversación es contigo y todas las respuestas viven junto a ti, afortunadamente.

Diseña tu próxima carrera
No se trata de correr más kilómetros, se trata de decidir:
¿Qué versión tuya estás dejando atrás?
¿Qué conversación interna decides cerrar?
¿Qué miedo estás dispuesta a atravesar kilómetro a kilómetro?
Cuando corres desde ahí, la carrera se vuelve transformadora por todo lo que descubres y creas.
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¿Para qué corres realmente Sophie?
Cuando me pregunté por qué necesito correr estos 42K este año, la respuesta no fue física.
Tal vez no me asustan los 42K, tal vez me asusta la persona en la que me puedo convertir al finalizar la meta.
Pues estoy aprendiendo a sostener mi voz, a sostener lo que estoy creando, a sostener el espacio que elijo abrir para otros corredores.
Y en ese espacio de ir profundo, entendí algo fuerte:
No estoy corriendo solo una maratón, estoy entrenándome para sostenerme.
Porque liderar no es hablar bonito, es atravesar mis propios kilómetros incómodos primero.
Es no huir cuando aparece la duda, es no achicarme cuando toca mostrarme.
Estoy aprendiendo a ocupar espacio, a no minimizar lo que decido crear.
Y por eso voy a compartir el #CaminoAl42K.

Porque entrenar el cuerpo es solo una parte y entrenar el mindset es lo que cambia todo.
Yo no quiero llegar al 4 de mayo solo lista físicamente.
Declaro llegar siendo la mujer que puede sostener lo que dice, cumpliendome sin esconderme detrás de excusas, comparaciones o miedos.
Correr con sueños en el corazón, con propósito y con alma no es poesía, es responsabilidad.
Y si tú también sientes que tu próxima carrera es más que una carrera, tal vez esto no es casualidad.
¡Nos vemos en #CaminoAl42K !
Aquí te comparto esta perla de Bill Bowerman:

Cuando Bowerman hablaba de "probar los límites del corazón humano", no se refería solo metafóricamente al coraje, sino que hablaba de la resistencia física y mental.
Correr, en su opinión, era una manera de explorar la resiliencia, la disciplina y la posibilidad.
Ganar era opcional.
Crecer no lo era.
¿Qué tal RQ? Uffffff
