El cuerpo siempre está hablando...¿Lo estás escuchando?

Confieso que llegué a esta certificación pensando que iba a aprender sobre músculos, articulaciones y ejercicios.

Y sí, aprendí todo eso, pero me encontré con algo mucho más grande.

Aprendí a mirar el cuerpo con más respeto, a entender que cada postura cuenta una historia.

Que la respiración no solo mueve oxígeno: también mueve emociones y que la flexibilidad no empieza en los isquiotibiales, sino en la capacidad que tenemos para dejar de luchar contra nosotros mismos.

Vivimos en una cultura que nos enseñó a escuchar el cuerpo únicamente cuando duele.

Si no duele, seguimos, si duele un poco, seguimos o si duele mucho... tomamos algo para seguir, pero casi nunca nos preguntamos qué estaba intentando decirnos antes de llegar hasta ahí.

¡Y el cuerpo habla todo el tiempo!

Habla cuando aprietas la mandíbula, cuando respiras superficialmente, cuando los hombros viven cerca de las orejas, cuando la espalda carga más responsabilidades de las que puede sostener o cuando una lesión aparece justo después de meses ignorando pequeñas señales.

El cuerpo nunca deja de hablar...somos nosotros quienes dejamos de escuchar.

Durante estos días entendí algo que me parece hermoso:

Respirar bien no solo mejora el movimiento, también mejora la manera en la que habitamos la vida.

Porque respirar es volver al presente y cuando vuelves al presente, dejas de pelear con lo que pasó y con lo que todavía no ocurre.

También entendí que la flexibilidad va mucho más allá de tocarte la punta de los pies es aprender a adaptarte; a cambiar de dirección cuando hace falta, a aceptar que el plan puede modificarse sin que tu propósito desaparezca.

Quizá por eso las personas más fuertes no son siempre las más rígidas, muchas veces son las que aprendieron a moverse sin romperse.

Como runner, durante años creí que entrenar era acumular kilómetros.

Hoy sé que entrenar también es descansar.

Es respirar.

Es fortalecer.

Es movilizar.

Es prevenir.

Es entender que el rendimiento es una consecuencia del cuidado.

Mi visión para Runners Quánticos sigue tomando forma, tengo muy claro que no va solo de tiempos, medallas o carreras.

Estoy comprometida en crear un espacio donde aprendamos a movernos mejor para simplemente vivir mejor, con menos cargas, más ligeros y presentes.

Donde el cuerpo, la mente y las emociones dejen de competir entre sí y empiecen a trabajar como un mismo equipo.

Porque no somos solo piernas que corren, somos seres humanos que sienten que respiran, que cargan historias y que, a veces, necesitan dejar de exigirse para empezar a escucharse.

"El cuerpo no es el vehículo que te lleva por la vida. Es el hogar donde la vida ocurre."

Una pregunta para ti

La próxima vez que sientas una molestia, una tensión o un cansancio extraño, en lugar de preguntarte:

"¿Cómo hago para que esto desaparezca?"

Pregúntate:

"¿Qué intenta decirme mi cuerpo que todavía no he querido escuchar?"

Quizá esa sea la conversación más importante que puedes tener.

Recuerda RQ que antes de correr más lejos, necesitamos aprender a habitarnos mejor.

Gracias por leer, seguimos firmes en este camino de consciencia desde el cuerpo, la respiración, el movimiento y la presencia.

"El cuerpo no miente, aun cuando el individuo trate de ocultar sus sentimientos con una actitud postural artificial, su cuerpo delata su estado de tensión." Alexander Lowen.