Hay momentos en la vida en los que algo cambia para siempre.
Muere alguien que amas, termina una relación, te mudas, te conviertes en madre o padre.
Cambias de trabajo, cumples años y empiezas a preguntarte qué quieres hacer con los años que vienen.
Te recuperas de una lesión, terminas una carrera que preparaste durante meses y algo cambia dentro de ti...
Te das cuenta de que la vida que construiste ya no se parece a la que eliges vivir.

Sin embargo...al día siguiente suena la alarma.
Hay que trabajar.
Responder mensajes.
Pagar cuentas.
Hacer mercado.
Entrenar.
Cumplir pendientes.
La vida puede partirse en dos mientras nosotros seguimos funcionando como si nada hubiera pasado y entonces me hago una pregunta:
¿Dónde ponemos todo lo que vamos viviendo mientras seguimos funcionando?
Creo que muchas veces lo ponemos donde podemos.
En la cabeza, en el cuerpo, en el silencio, en una conversación que nunca tenemos, en una lesión que nos obliga a parar cuando nosotros no quisimos hacerlo.
En el cansancio, en la ansiedad, en seguir corriendo.
Y quizás por eso necesitamos recuperar algo que hemos ido perdiendo:
la capacidad de detenernos; no para escapar de la vida, sino para encontrarnos con ella.
Hay cosas que merecen una pausa
Nuestros antepasados entendían algo que nosotros parecemos haber olvidado:
los cambios importantes necesitan espacio y por eso existían los rituales.
Para despedir.
Para recibir.
Para agradecer.
Para celebrar.
Para reconocer una transformación.
No porque el ritual cambiara mágicamente lo que había sucedido, sino porque le decía al cuerpo y a la comunidad:
“Esto importa.”

Hoy tenemos calendarios, aplicaciones, reuniones, notificaciones y agendas llenas, pero muchas veces no tenemos un lugar para lo que estamos viviendo.
Podemos terminar una relación y al día siguiente tener una reunión a las 8:00 am.
Podemos perder a alguien y continuar respondiendo correos.
Podemos alcanzar una meta enorme y estar pensando inmediatamente en la siguiente.
Podemos estar atravesando una transformación profunda y que nadie lo sepa porque, desde afuera, seguimos funcionando perfectamente y quizás necesitamos recuperar pequeños espacios donde podamos decir:
“Espera, esto está pasando y quiero estar aquí para vivirlo como sea que se requiera”
Por eso decidí respirar
Hace poco le dije sí a una nueva aventura: mi formación en Breathwork con Respira.

Y podría esperar tres meses.
Estudiar, tomar apuntes, aprender técnicas, terminar la certificación, conseguir un diploma y después preguntarme:
“¿Y ahora qué?”
Pero decido hacerlo de otra manera:
Elijo aprender haciendo, experimentar en mi propio cuerpo.
Observar, practicar, facilitar, equivocarme, escuchar, recibir feedback, volver a diseñarlo.
Porque también estoy cansada de esa idea de que primero tenemos que sentirnos completamente preparados para comenzar.
¿Y si estar preparados también fuera consecuencia de atrevernos a empezar?
Este es mi salto al vacío
Durante los próximos tres meses voy a convertir mi formación en un laboratorio.
Un laboratorio personal, de experiencias, de preguntas.
No sé todavía exactamente en qué se convertirá.
Y, por primera vez, no necesito saberlo, quiero permitirme descubrirlo caminando.
O, mejor dicho...respirándolo.

Voy a practicar conmigo, a invitar a otras personas a experimentar, voy a escuchar sus historias y sus cuerpos.
Voy a pedir feedback honesto, a documentar lo que descubra, a compartir lo que aprenda.
Y voy a empezar a construir, desde la experiencia, una manera propia de acompañar a otros.
No quiero esperar al final de la certificación para lanzarme.
Mi lanzamiento ya empezó.
Y hay algo que quiero recordar durante este proceso
Estoy comprometida a aprender a crear espacios.
Espacios donde una persona pueda parar.
Respirar.
Sentir.
Escuchar.
Reconocer.

Y quizás encontrar una pregunta que necesitaba hacerse.
Porque algunas cosas no necesitan ser solucionadas inmediatamente.
Necesitan ser sentidas, otras necesitan tiempo, otras compañía.
Algunas necesitan un ritual y algunas quizás simplemente necesitan que alguien nos diga:
“Puedes parar un momento, no tienes que seguir corriendo.”
Y esto también es personal
Porque mientras escribo esto, sé perfectamente cuál es mi propio reto:
Atreverme.
Dejar de esconderme detrás de la preparación, dejar de pensar que todavía me falta algo para poder ofrecer.
Confiar en lo que sé, reconocer lo que todavía no sé y tener el valor de poner ambas cosas sobre la mesa.
No sé dónde me llevará esta aventura, pero sí sé cómo me la imagino vivir:
con curiosidad, rigor, presencia y los pies en la tierra.

Aprender, servir, crear, equivocarme rápido y aprender mejor, ofrecer lo máximo de mí sin necesitar demostrar que lo sé todo.
Y además voy a comprobar algo que llevo tiempo diciéndome:
La vida que amo no se construye esperando sentirme lista, se construye tomando decisiones que estén a la altura de aquello con lo que me comprometí a vivir.
¡Así que aquí voy!!!
Tres meses, una formación, un cuerpo dispuesto a aprender.
Una respiración que todavía tiene mucho que enseñarme y un montón de preguntas.
No sé exactamente qué vamos a encontrar, pero lo voy a descubrir respirando.
Bienvenidos a esta nueva aventura:
Laboratorio RQ- Respira.
¿Nos tomamos un momento para respirar?
Quizás no necesitas otra respuesta, quizás necesitas parar unos minutos...y escuchar lo que tu respiración ya lleva tiempo intentando decirte.
La respiración también puede ser una puerta para volver al cuerpo, bajar el ruido y escucharnos de otra manera.
Estoy creando un espacio de cuidado y exploración para quien sienta ganas de vivir conmigo una experiencia corta de respiración consciente.
No necesitas saber nada de Breathwork.
No necesitas ser runner.
No necesitas “saber meditar”.
Solo necesitas tener curiosidad y regalarte un momento para parar.
Porque quizás respirar conscientemente no cambie todo, pero puede cambiar la manera en que llegamos a lo que estamos viviendo.
La experiencia será sencilla:
Sentir. Observar...

¿Te animas?
Son solo 10 cupos para esta primera experiencia.

Si te da curiosidad, por experimentar una sesión corta conmigo, escríbeme por IG “Laboratorio RQ ” y te cuento los detalles.
— Sofi100ta
Runners Quánticos
